(El sistema no se responsabiliza por el hurto o la pérdida de objetos personales (tales como paciencia, alegría, sonrisas, amor, etc.) ni por las consecuencias de sus servicios prestados (stress, cansancio, intolerancia, inseguridad, violencia, arrogancia, etc.)
Comunicación que nos incomunica.
Redes de información que nos avasallan y nos enboban. De
tanto que nos dicen, no sabemos nada. Pero tampoco nos preocupa. Como sociedad,
preocupa llegar a fin de mes; pagando deudas a un sistema financiero que nos
invita y recibe con los brazos abiertos al mundo del derroche, del consumismo.
A un placer efímero que fácilmente se suplanta con otra “innecesidad básica”.
De eso estamos echos, de “innecesidades básicas” que como
sociedad naturalizamos.
¿Por qué?
Para pasar la vida… Para pasar un día más como tantos otros
olvidándonos de las viejas necesidades, las pasadas de moda. Sin acordarnos de
aquellas que un día guardamos en un baúl y hoy están llenas de telarañas. Y no
solo necesidades fisiológicas. Se nos olvidaron las necesidades del ALMA: amar,
soñar, disfrutar, reir…
¿Cuántas veces al día se ama? ¿Cuántas se sueña? ¿Cuánto del
día disfrutamos? Y ¿cuántas veces se nos escapa una sonrisa? O… ¿cuántas
sonrisas robamos? Se nos olvidó lo bueno del alma; encerrados en una vida
artificial y superficial que nos conduce por un camino vacío de sentimientos y
lleno de arrogancia y narcisismo. Amor por mí y mi salvavidas económico. Y el
prójimo… bueno allá él; de alguna forma se las arreglará. Un amor extraño,
deformado por tanta plasticidad. ¿Por qué cambiar nuestro aspecto si sentimos
verdadero amor por nosotros? El problema está en lo que vemos, leemos o
escuchamos en los medios globalizados de comunicación: una cirugía nos genera
autoconfianza.
¿Cómo podemos querer a otro si nosotros mismos debemos
transformarnos para apreciarnos?
Y así nos pasamos la vida… Con nuestra vista fijada en
asuntos de poca importancia.
http://www.youtube.com/watch?v=kCv7e_TNTnY
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