miércoles, 7 de agosto de 2013

SI PENSAMOS, NO HAY QUIEN NOS DETENGA

Por Julieta Aguilera

Cuando uno piensa en qué diario leer se encuentra con un gran abanico de posibilidades, pero siempre termina eligiendo el que mas o menos concuerde con la propia ideología política. ¿Es correcto ese accionar por parte de los lectores? Tal vez sería mejor que uno eligiera un diario porque el periodista que escribe en tal sección “escribe lindo” o porque tal diario tiene el suplemento “viajes”.  Pero la realidad no es esa. La  sociedad en la que vivimos nos ofrece la misma cantidad de realidades como diarios hay en el kiosco. 

 El hecho de tener distintas verdades en todos los diarios del país es una situación un tanto incómoda para los que estudiamos comunicación y nos imaginamos nuestro futuro laboral. Pensar que en un futuro tal vez tengamos que vender nuestros ideales por los intereses económicos del dueño del medio al que trabajamos es una idea realmente triste. A nosotros nos enseñan la vocación de querer informar a la gente, y eso es algo que no vemos del todo reflejado en los medios actuales.

  El ejemplo de la lucha entre Clarín y Tiempo Argentino muestra de manera muy clara la decadencia en la que se encuentra inmerso el periodismo actual. Los periodistas pertenecientes a estos medios son los soldados de cada uno de los dueños de las empresas. Luchan con empeño por intereses ajenos, por intereses que si cambian, repercuten en sus trabajos. ¿En dónde les quedó la vocación periodística? ¿Los periodistas de Clarín realmente creen que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se incentivó para hacer desaparecer al medio? ¿Y los de Tiempo, realmente sienten que estamos completamente bien como país y que no queda más nada por hacer? ¿Cómo pueden haberse olvidado de lo que aprendieron cuando estudiaron periodismo? A mi como futura periodista, me da un poco de vergüenza. Yo, que me considero comunicóloga de alma, no puedo entender como es que llegaron a tal extremismo. No se entiende como es que hacen para no ver, por ejemplo, que el tener tantos medios centralizados y no permitir un flujo de información “normal”, es correcto. No se entiende tampoco, como un profesional nato puede haber vendido de tal manera sus conocimientos universitarios por un puesto de trabajo en el “Gran Diario Argentino”.  Tal vez esa afirmación sea un tanto “obvia” ya que, pensándolo mejor, el ser humano tiene a cegarse por sentir un poco de poder en sus manos, y debe ser que ser parte de Clarín se los brinda.

  Ahora bien, si el panorama informativo está corrompido de tal manera… ¿Por qué los lectores se conforman con leer una u otra versión de la realidad en lugar de compararlas? ¿Por qué los “anti K” solo consumen Clarín? ¿Por qué “los K” solo leen Tiempo Argentino?  ¿Por qué la sociedad no le demuestra a los dueños de los medios de comunicación que son capaces de decidir qué y cómo pensar? Porque si bien puede que se este encasillando a la gente en la idea de “sometimiento informacional”, los números de tiradas de Clarín no disminuyeron de manera extraordinaria; y eso demuestra que la gente todavía sigue comprando la realidad que les vende el grupo. Y no es específicamente que “no hay otra cosa”, sino es que la gente cree en lo que Clarín les vende. Y no está mal, porque lo que Clarín vende es verdad, pero es una verdad que está cargada de la ideología de los dueños del diario, y eso es precisamente lo que sí está mal. La ideología debe hacerla el propio individuo, no el medio que el individuo consume.  Los periodistas de hoy son militantes de las ideologías de sus dueños. Hoy se pusieron la camiseta del grupo al que pertenecen y se olvidaron de su verdadera función.


  El panorama actual es verdaderamente frustrante para los que todavía creemos en la vocación periodística. Pero en verdad, las anteriores páginas no tuvieron como objeto deprimir a los lectores ni asustarlos. Lo que en verdad se intentó desde este humilde lugar es darles el empujón de salir a la vida y dudar de todo. Con la duda uno aprende, y es así como se genera el conocimiento. Y un pueblo pensante no puede ser dominado por ningún medio ni por ningún político. Esa es, creo  yo, la solución a la guerra mediática en la que vivimos, y la solución a la no muy buena situación política, económica, social y cultural que atraviesa el país hace ya varios años. Es simple… “Es solo poder pensar”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario